Seguimos la historia.

12.7.11

Hola Nueva York [Parte 2]

Al darme cuenta que estaba conectado, empecé a escribirle algo pero el me ganó de mano, pues ya me había escrito algo.
Cameron: Ellen! Tanto tiempo.
Ellen: Sí, Cam. ¡Te extraño mucho! Pensar que hace unos dos meses estábamos juntos en Roma.
Cameron: Eh... Sí. Lindos tiempos, ¿no? Pero te tengo una muy buena noticia.
Ellen: ¿De veras? Dime.
Cameron: Yo... Iré con alguien a Nueva York. Es una chica, es mi novia. Su nombre es Lana, y tiene 16 años, ¡como tú!
Ellen: Oh, Cam. Te felicito... Pero es tarde, me tengo que ir a dormir.
Cameron: ¿No quieres seguir hablando, Ellen?
Ellen: No, no. Mañana... tal vez. Adiós.

Y, sin dejar que me responda, cerré la notebook y la apoyé sobre la mesa de luz. Me tiré a mi cama y cerré los ojos. ¿Por qué me sentía así? Cameron era mi mejor amigo, habíamos pasado un mes juntos en Roma, y lo conocía desde los tres años. Creí que había algo, algo mágico. Pero soy inútil en esto del amor, pensé. Suspiré y me metí dentro de mi cama, dejándome caer en un dulce sueño.

- ¡Arriba, Ellen! -me despertó la voz de mi pequeña hermanita. Me sonrió desde la puerta y se fue corriendo, dejando ahí su osito Phoenix. Aún con los ojos cerrados, busqué sobre mi mesa de luz el teléfono móvil. Cuando lo encontré, me fijé la hora; eran casi las doce. Me senté en la cama para despertarme y rápidamente me paré. Entré a mi vestidor y me saqué el pijama. Busqué unas medias de color negras, una falda corta color crema, mi camiseta negra y una chaqueta del mismo color que la falda; como era otoño, hacía un poco de frío. Busqué mis borcegos color crema y me los puse. Rápidamente fui al baño, me cepillé el pelo y los dientes. Volví a mirar la hora en el reloj de la pared. Eran las doce en punto, por lo que llegaría a tiempo para el almuerzo. Cuando bajé, estaban todos sentados y listos, esperando a la comida. David, el mayordomo, estaba trayendo el almuerzo. Tenía tanto hambre que ni siquiera me fijé que era cuando comencé a comer.
- Ellen, Charlotte -dijo papá con su vos grave y firme- Esta noche vendrá una visita. -dijo mirándome.

-Continuará-

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